El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear.Antes tú querías decir, y ahora sabes que nadie puede decir, sino sólo cantar; antes querías entrar en las almas ajenas...y ahora sabes que toda alma está sola, es inaccesible, rebelde, como tu alma misma.
Y si quieres llegar a dominar, sabes que nada podría llegar a ser tuyo, ya que todo es tuyo.
Se tu prisionero y carcelero. Sabiendo, como los pájaros de las montañas, morir entre las rocas. Y deja tu espalda más allá de la puerta, a los enigmáticos fantasmas que llamas "los otros". Si quieres ser tú, no los llames tus semejantes. Para ser semejante a ellos tienes que ser otro, tienes que ser distinto de tí. Cada uno hará lo que tú te ves obligado a hacer, y cada uno se rebajará para conocer a los rebajados, se esconderá para encontrar a los escondidos, irá con máscara para reconocer a los enmascarados. Entonces no te rías más de tu locura, no odies tus palabras, no maldigas tu empresa. Todavía es tiempo de morir bien. Tenemos tiempo de morir una vez mas...
Muy bueno:)
ResponderEliminarPaso a desearte una Feliz Navidad compañero bloguero.